En la difícil tarea de educar a nuestros hijos, suelo escuchar a los padres en su frustración “para nuestros hijos nunca lo hacemos bien”.

Y es que la historia tiende a repetirse familia tras familia, generación tras generación. Pocos son aquellos que se han sentido al 100% satisfecho con el modo en que sus padres les educaron.

Dicha insatisfacción puede llevarnos a tomar un camino o estilo educativo totalmente contrario al que recibimos. En mi opinión, me incluyo en una generación marcada por un estilo más bien autoritario, donde prevalecía el conocido “aquí mando yo” “porque lo digo yo y punto”.

Algunos de mi generación, cansados de no tener la oportunidad de aquello conocido como negociar, optan por un estilo más permisivo con sus hijos, con la intención de escuchar mas. Aquello que algunos padres dicen de “soy amigo de mi hijo, me cuenta todo”.

Nunca he sido amiga de los extremos y a mi parecer, esto es lo que parece que está ocurriendo en la sociedad actual. Ocurre que hemos pasado de no escuchar a nuestro hijos a dejarles tomar decisiones superiores a sus capacidades. Y es que encontrar un punto medio es extremadamente complejo.

Estilos educativos extremos pueden generar problemas mentales, algunos leves y otros severos, según la personalidad del niño o adolescente. Problemas como fracaso escolar, falta de habilidades sociales, ansiedad, rabietas son indicios de que algo empieza a no marchar bien.

A posteriori, problemas en apariencia no demasiado graves pueden evolucionar en problemas de conducta, agresión verbal y física hacia los padres, trastorno de hiperactividad, depresión y ataques de ansiedad, tendencias suicidas y/o autolesiones.

El modo de crianza es esencial para educar a unos hijos sanos en el futuro así como tener en cuenta la personalidad propia de cada uno de nuestros hijos. Los padres no nacen sabiendo y han de permitirse seguir aprendiendo, a veces a ser más flexibles y en otras ocasiones a ser más firmes.

Pero el mejor modo de educar, es el ejemplo y es que lo que los hijos observan en nosotros, acaban repitiéndolo. No pidamos aquello que nosotros mismos no somos capaces de llevar a cabo. No pidamos que no griten si somos los primeros en alzar la voz…

Trabaja junto con tu pareja y sed un equipo, vuestros hijos han de veros unidos y con un mismo objetivo. Si no lográis poneros de acuerdo, ellos se sentirán confusos y ambivalentes.

Si tenéis dudas en relación a la educación de vuestros hijos, puedo orientaros y buscar que necesita vuestro hijo de vosotros, se puede aprender a ser un buen padre.

Como educar a nuestros hijos. Ellos nos observan.

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